La fotografía de calle no se define fácilmente. No es un estilo, ni una técnica concreta. Es una forma de observar y de estar presente. Trabajo en la calle buscando lo que ocurre sin intervención. Sin construir escenas, sin dirigir, sin alterar el ritmo natural de lo que sucede.

Entender la calle implica aceptar lo imprevisible. Las escenas aparecen y desaparecen en segundos, sin repetición posible. La intención es pasar desapercibido, no interferir. Ser parte del entorno sin modificarlo. La fotografía ocurre en ese equilibrio: entre observar y no ser visto, entre anticipar y reaccionar.

Trabajo con óptica fija. Sin zoom. Me obligo a acercarme a la escena, dando un paso, o los que haga falta. Utilizo profundidad de campo amplia, habitualmente entre f8 y f11, y trabajo con hiperfocal para eliminar cualquier demora en el enfoque. La configuración es simple y constante. ISO fija, exposición anticipada. Esto permite reaccionar sin pensar en la técnica, solo en el momento.

La postproducción es mínima o inexistente. La imagen se construye en el instante, no después. Trabajo tanto en digital como en analógico, según el contexto y la intención.

"La imagen no se construye ni se persigue. Se encuentra en el momento justo, si estás ahí y sabes verla." - Gerardo Alcaraz

La música no forma parte de una rutina. Tampoco de una programación constante. Para mí, pinchar es una pasión, una afición seria. Algo que hago porque me gusta, y solo en los contextos en los que realmente me siento cómodo.

Después de años detrás de los platos, el enfoque ya no está en la frecuencia, sino en la intención. Prefiero una sesión que realmente tenga sentido, a repetir una fórmula cada fin de semana.

Cada set se construye desde la escucha, desde el contexto, desde la energía del momento. No trabajo con estructuras cerradas ni guiones rígidos. La sesión evoluciona, respira, cambia.

El lenguaje se mueve entre distintos registros: house, tech-house, techno más directo o pasajes más melódicos e hipnóticos. En ocasiones, el formato también cambia. Sesiones 100% en vinilo con temas de los 90 y 2000, donde el ritmo, la memoria y la selección marcan el recorrido.

La técnica está ahí, pero no es el foco. Lo importante es el recorrido.

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